La ley de la selva, a eso estamos llegando. Y no sólo los dias clave de las fiestas. Cada vez se alarga más, se amplía a más dias del verano. Se está haciendo imposible poder descansar, el pueblo está lleno de peñas sin educación, ruidosas y que no hacen caso alguno cuando la policía o los vecinos le piden respeto a los demás.
Entre estudiantes que no tienen clase, gente ociosa y los que se toman las vacaciones estos dias
las personas que tienen que madrugar para trabajar no encuentran, ni de noche ni de día, un momento de tranquilidad para el descanso. El ambiente hostil va creciendo y el abuso puede llevar a la prohibición. Suele pasar.
Tampoco hay que desdeñar la suciedad, peligro para la circulación y el tránsito de personas, así como la imagen general de abandono y mala educación que el pueblo da globalmente.
El fin de semana pasado ha sido la inauguración, y aparte de los actos tradicionales la verdad es que se sigue viendo cada vez menos ambiente, y menos sitios a los que ir, si bien sigo pensando que estamos en ese tema en época de transición que llevará a un punto de equilibrio. Ya veremos los días clave de encierros, pero nadie duda que esto ya no es lo que era.
Por mi parte veo, en mi opinión, un abismo cada vez más grande entre los actos y las fiestas de los mayores y el ambiente de los más jóvenes, que todo acto tradicional lo ven con desprecio. Con las diferencias normales que entre unos y otros debe haber, lo cierto es que ya parecen fiestas paralelas, incluso antagónicas en ciertas cosas.
10 septiembre 2007
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