15 mayo 2007

Elecciones municipales, del municipio

Digo del municipio, porque estas son las elecciones más cercanas, en las que más de cerca vemos a los que votamos. Valoramos cosas cercanas, hechos y proyectos que se ven cerca, en nuestras calles y con nuestras gentes. Y aún así, o quizás más que en ninguna, la miopía partidista, el sectarismo fuera de toda lógica o razonamiento, hace que muchos vecinos voten ciegamente a su partido. Hagan lo que hagan, proyecten lo que proyecten, lo mismo si aciertan como si se equivocan. Les votarán igual, a unos o a otros. Somos unos pocos, sí, los que estamos dispuestos a cambiar, a valorar lo que en la realidad cada uno hace, o quiere hacer. Así que a estos ciudadanos animo a que voten, a que sean los que decidan desde su libertad y su independencia. Porque, aunque los seguidores fieles crean lo contrario, somos nosotros los que de verdad decidimos quien debe gobernar, aunque luego sean ellos los que se aprovechen, en todo el sentido de la palabra.
Esto vale para cualquier elección, pero en este caso, por las circunstancias de cercanía y conocimiento de los implicados y sus actos, pues tiene todavía más valor.
Lástima que sea escasa la oferta de partidos con posibilidades de representación. Peor aún que los todopoderosos partidos no permitan las listas abiertas, donde pudiéramos elegir a las personas. Sobre todo en las municipales, donde pondríamos a cada uno/a en el sitio que le corresponde. Qué le vamos a hacer.

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