Dicho lo de la anterior entrada, pues como era de esperar el caos y desorden en el cerro era lo que se pudo ver. La verdad es que es bonito ver a tanta gente subiendo a la ermita, andando mejor que en coche. Pero una vez arriba, cutres carpas, suciedad y una música estruendosa, que no sé a cuento de qué está allí. La procesión, un breve paseo alrededor de la ermita, demostrando como he dicho que lo de la Santa es lo de menos, lo importante es buscar otra excusa para el desmadre.
A pesar de ello, tradición y fiesta que se vuelven a unir para el disfrute de todos. Ya veremos si el servicio de limpieza lo deja otra vez todo limpio y ordenado.
02 mayo 2007
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